Santiago Angarita necesita ayuda en San José del Guaviare
El reconocido peluquero lleva más de 27 años en San José y hoy enfrenta una delicada situación de salud y dificultades para subsistir.
Durante más de 27 años, Santiago Angarita Cifuentes hizo parte de la vida cotidiana de San José del Guaviare. Su oficio como peluquero lo convirtió en una persona conocida y, durante años, su establecimiento fue frecuentado por numerosos habitantes de la capital del departamento. Sin embargo, hoy la historia es diferente.
A sus 59 años, Santiago atraviesa una delicada situación de salud y permanece en una pequeña habitación de San José del Guaviare donde enfrenta graves dificultades para garantizar necesidades básicas como alimentación, medicamentos y el pago del arriendo. Aunque algunas personas de la comunidad han decidido ayudarlo de manera particular aportando para sus gastos, estos apoyos no parecen ser suficientes frente a la complejidad de su estado actual.
De una peluquería reconocida a una situación de vulnerabilidad
Santiago llegó a San José del Guaviare hace casi tres décadas y construyó allí su vida. Su peluquería alcanzó un amplio reconocimiento, convirtiéndose en un punto de encuentro frecuentado por personas de distintos sectores de la sociedad local.
Esta trayectoria contrasta drásticamente con la realidad que vive hoy, en una condición de salud que requiere atención y acompañamiento urgente. Dado que la información disponible señala dificultades para acceder de manera adecuada a alimentos y medicinas, resulta indispensable que su caso sea verificado directamente por las instituciones competentes por tratarse de una situación crítica de vulnerabilidad.
Un llamado a la institucionalidad
El caso plantea un llamado directo a la Alcaldía de San José del Guaviare, la Gobernación del Guaviare, las autoridades de salud, el hospital y la Defensoría del Pueblo. La prioridad de estas entidades debería centrarse en establecer cuál es su condición médica actual, qué atención requiere y qué mecanismos institucionales existen para garantizarle alojamiento, alimentación, medicamentos y acompañamiento.
Asimismo, será clave determinar si Santiago cuenta actualmente con afiliación a una EPS y qué servicios médicos le han sido autorizados o prestados hasta la fecha, elementos que deben ser confirmados formalmente antes de establecer responsabilidades concretas.
Una historia que merece atención
La historia de Santiago no es solamente la de un reconocido peluquero que atraviesa momentos difíciles; también abre un interrogante sobre la manera en que una comunidad acompaña a las personas que durante años hicieron parte de su vida cotidiana.
Quienes lo conocieron recuerdan al hombre que estuvo por años detrás de la silla de peluquería atendiendo a sus clientes. Ahora, su situación exige que tanto la comunidad como las instituciones vuelvan la mirada hacia él. El objetivo no debe ser esperar a que su salud o sus condiciones empeoren para actuar: Santiago necesita que su caso sea verificado y atendido con dignidad.





