Restitución de tierras transforma vida de familia en Meta.

Tras años de desplazamiento por el conflicto armado, una familia regresó a su predio en San Juanito con vivienda y proyecto productivo.
La historia de Juan María Torres y Audita Acosta refleja el impacto que puede tener la restitución de tierras en las víctimas del conflicto armado. Después de más de dos décadas marcadas por el desplazamiento y la incertidumbre, esta familia campesina logró regresar a su predio en el municipio de San Juanito, Meta, y reconstruir su proyecto de vida. Según la Unidad de Restitución de Tierras (URT), los esposos habitaron durante años el predio Buena Vista, ubicado en la vereda El Carmen. Sin embargo, en 2004 se vieron obligados a abandonarlo debido a la presencia de grupos armados ilegales, los enfrentamientos entre la entonces guerrilla de las Farc y la Fuerza Pública, así como las amenazas de reclutamiento forzado contra sus hijos.
Tras el proceso judicial de restitución, una sentencia emitida por la justicia especializada reconoció sus derechos como víctimas y ordenó medidas de reparación integral para facilitar su retorno y permanencia en el territorio. De acuerdo con la URT, una de las principales acciones fue la implementación de un proyecto productivo de fríjol financiado con recursos equivalentes a 40 salarios mínimos legales mensuales vigentes. La inversión permitió fortalecer la producción agrícola, realizar adecuaciones en el predio y mejorar las condiciones de trabajo de la familia.
La intervención también incluyó estrategias de seguridad alimentaria y diversificación productiva. Entre los apoyos entregados se encuentran gallinas ponedoras, insumos para cultivos de maíz, fortalecimiento de la cría de cerdos, producción de granadilla y adecuación de una bodega para las labores agropecuarias.
Uno de los resultados más significativos fue la entrega de una vivienda rural digna en el predio restituido. Según la entidad, esta acción permitió que la familia regresara de manera definitiva a su tierra y retomara sus actividades productivas en condiciones más seguras y estables. El caso se convierte en un ejemplo de recuperación para las familias campesinas afectadas por el conflicto armado y muestra cómo las medidas de restitución buscan ir más allá de la devolución de la tierra, apostando por condiciones que permitan construir un futuro sostenible en el campo colombiano.





