Puerto Concordia: el municipio al sur del Meta sumido en la delincuencia y la extorsión
Habitantes denuncian el azote de grupos guerrilleros y delincuencia común que amenazan al comercio y la ganadería local.
La situación en Puerto Concordia, un municipio ubicado al sur del Meta, se ha vuelto insostenible debido al control ejercido por diversos grupos armados. Los habitantes han calificado la zona como “en manos de la delincuencia”, ya que en los últimos días tres grupos guerrilleros —La Nueva Marquetalia, los de Calarca e Iván Mordisco— junto con un grupo de delincuencia común liderado por “alias Andresito”, han intensificado las extorsiones conocidas como “vacunas” sobre comerciantes y ganaderos de la región.
La semana pasada, varios comerciantes fueron citados a zonas rurales de la sabana para pagar extorsiones impuestas por estos grupos. En un intento de proteger a los ciudadanos, el Ejército logró frustrar una de estas reuniones en el sector conocido como “Casa Verde”. Sin embargo, la situación no mejoró, ya que los comerciantes fueron nuevamente convocados a la margen derecha del río Ariari por parte del grupo liderado por Calarca. En respuesta a esta acción, Iván Mordisco ha amenazado con exigir otra “vacuna” si los comerciantes optan por pagar a sus competidores.
Para agravar aún más el panorama, el grupo de delincuencia común dirigido por “alias Andresito” ha lanzado amenazas adicionales contra comerciantes y ganaderos. A este individuo se le atribuye la muerte de un comerciante y la evacuación de otros del centro poblado conocido como El Troncho.
Como si esto no fuera suficiente, se ha anunciado la llegada del grupo paramilitar “Clan del Golfo” a la región, lo que añade una nueva capa de incertidumbre y temor entre los pobladores. En palabras de los habitantes, es como estar “tras de cotudos ahora también con paperas”.
La situación para los comerciantes y ganaderos de Pto Concordia es crítica y se sienten abandonados ante la falta de respuestas efectivas por parte del gobierno departamental y nacional. La comunidad clama por atención urgente para hacer frente a esta creciente ola de violencia y extorsión que amenaza su seguridad y sustento diario.





