El religioso, que reveló la presencia de Ingrid Betancourt en el Guaviare, no superó una intervención quirúrgica en la clínica de Yopal.
En la tarde de ayer domingo, el sacerdote Manuel Mancera falleció en la clínica de Yopal, Casanare, tras complicaciones derivadas de una cirugía a la que fue sometido hace una semana por un problema de vesícula. A pesar de los esfuerzos médicos, no logró recuperarse del procedimiento quirúrgico.
Manuel Mancera se destacó no solo por su labor pastoral, sino también por su valentía al abordar temas delicados en el contexto del conflicto armado en Colombia. En 2008, fue el primero en dar a conocer la presencia de Ingrid Betancourt, quien estaba secuestrada por las FARC, en la región del Guaviare. Su declaración generó controversia y se convirtió en un asunto de Estado, aunque inicialmente pocos le creyeron.
Además, el sacerdote vivió momentos significativos que marcaron su trayectoria. Una anécdota notable es cuando se negó a bautizar a un niño porque no se presentó el registro civil. Intrigado por el comportamiento del padre del niño, investigó y descubrió que se trataba de Emanuel, hijo de Clara Rojas, quien también había sido secuestrada.
Mancera fue testigo de la toma guerrillera de las FARC a un puesto policial en Miraflores, Guaviare, el 3 de agosto de 1998. Durante su vida sacerdotal, sirvió como párroco en dos iglesias católicas en San José del Guaviare y en el municipio del Retorno, dejando un legado importante en su comunidad. Su fallecimiento deja un vacío significativo entre quienes lo conocieron y valoraron su compromiso con la verdad y la justicia.





