
La obra que debía proteger la ribera ya presenta daños por embarcaciones pesadas, consumo de drogas y abandono.
La obra del enrocado sobre el río Guaviare, pensada para proteger la zona ribereña y convertirse en un futuro malecón, ya muestra señales de deterioro. La veeduría ambiental de REDCIPAZ confirmó que la fase uno permanece en buen estado, pero la segunda etapa presenta daños preocupantes.
Según el reporte, algunas mallas fueron destruidas por embarcaciones de carga que se apoyan indebidamente sobre la estructura. Además, la acumulación de basura en el sector se ha convertido en otro problema crítico, debido a ciudadanos que siguen arrojando desechos directamente al río.
La comunidad pidió medidas urgentes. Solicitan instalar bolardos para impedir el ingreso de vehículos pesados, señalización con sanciones ambientales y más presencia de la Policía en la zona del cementerio y el enrocado, donde denuncian consumo de sustancias psicoactivas y pérdida de seguridad.





