
En grupos los menores roban, quiebran las puertas y molestan a los clientes en panaderías y restaurantes.
La propietaria de una panadería, el dueño de una veterinaria, están preocupados por los desmanes y robos que vienen realizando menores de la etnia JIW en esta capital.
Llegan en grupo y arrojan saliva sobre las vitrinas de una panadería, quebraron una puerta de vidrio y lanzan amenazas para doblegar a los empleadas y propietario.
En un almacén de agroveterinaria los miembros de los JIW se llevan peinillas, herramientas en ocasiones amenazan con enfrentamientos.
Los comerciantes hacen un llamado al alcalde municipal para que convoque un consejo de seguridad y tomen medidas serias para no permitir que la problemática escale y se vuelva incontrolable, dijo uno de los afectados.





