La Toma de Miraflores: Un golpe contundente de las FARC-EP en 1998
El ataque a la base antinarcóticos de Miraflores en Guaviare marcó un punto de inflexión en el conflicto armado colombiano y reveló la intención de las FARC-EP de defender el negocio del narcotráfico.
El 3 de agosto de 1998, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia – Ejército del Pueblo (FARC-EP) llevaron a cabo un ataque sorpresa contra la base antinarcóticos de Miraflores, en el departamento de Guaviare, considerada el principal centro de la lucha antidrogas en Colombia. El ataque, que dejó un saldo de destrucción y muerte, fue calificado por medios como un “golpe certero al corazón de la Policía y del Ejército” y un triunfo para las FARC-EP.
La Toma de Miraflores no solo demostró la capacidad militar de las FARC-EP, sino que también reveló su intención de defender el negocio del narcotráfico, que se había convertido en una de sus principales fuentes de financiamiento. El ataque ocurrió en un momento en que el gobierno colombiano, liderado por el presidente Andrés Pastrana, buscaba negociar un proceso de paz con las FARC-EP, lo que finalmente llevó a la creación de la Zona de Distensión en 1998.
Sin embargo, la creación de esta zona de despeje no logró detener las acciones de las FARC-EP, que continuaron secuestrando y manteniendo en cautiverio a militares y policías en campos de concentración ubicados en los departamentos de Meta, Caquetá y Guaviare. Estos campos de concentración, denunciados en el año 2000, fueron comparados con los utilizados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, y revelaron la verdadera naturaleza de las FARC-EP como una organización narco-terrorista.





